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 Un gran amor en un vil encuentro bélico.

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Perrosamarillos

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Fecha de inscripción : 18/06/2010
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Localización : México D.F.

MensajeTema: Un gran amor en un vil encuentro bélico.   Lun Jun 21, 2010 2:43 am

23 de agosto de 1957, una guerra civil se encontraba en un punto congelado en aquél lugar, pero mantenía a las personas nerviosas, en este caso fué contrario, antes de la tormenta... llega la calma, los aliados esperaban con paciencia, con calma, pero con las armas cargadas, mientras que los enemigos, simplemente esperaban un movimiento para hacer del lugar una cruenta carnicería.



Había una feria, los juegos mecanicos, como era costumbre, sacaban los mejores gritos de los jovenes, unos por entusiasmo, otros por el terror a las alturas.



Tres jovenes llegaron... vieron a dos chicas preciosas que se encontraban tomando un refresco, por las grandes bocinas salía la música que ambientaba el lugar, que animaba a las parejas.



Los jovenes eran Mario, Rafael y Claudio, mientras que las chicas eran Monserrath y Abigail.





MARIO: Wow!.. pero que mujer más exquisita.



CLAUDIO: Debe estár ocupada, olvidate de ella.



RAFAEL: Tú siempre con esa infeliz actitud pesimista.



MARIO: Cierto, siempre estás estropeando las fiestas, además, como jodidos sabes que está ocupada?.



CLAUDIO: Es natural, no creo que una mujer como ella esté soltera.



MARIO: De hecho, es por idiotas como tú, que chicas como esas estén solteras, todos piensan que están ocupadas o dicen "está jamás me va a pelar", eso es una gran idiotez.



RAFAEL: Claro.





Por el otro lado, charlaban las dos chicas.





MONSERRATH: Callate!... tú como sabes eso?



ABIGAIL: Y como no voy a saberlo?, todos en el pueblo lo saben.



MONSERRATH: Claro que no, mejor callate.



ABIGAIL: Ey... ey-.... ya viste a los tipos de allá?.



MONSERRATH: Cuales?.



ABIGAIL: Los de allá, idiota... no quitan la mirada de nosotros.



MONSERRATH: Que te pasa?... ya alucinas.



ABIGAIL: Es verdad, te lo juro... miralos.











MARIO: Ya nos vieron... ya nos vieron.



RAFAEL: Si, ve a hablarles.



CLAUDIO: A chinga, yo por que?.



RAFAEL: Tú no idiota, le digo a Mario.



MARIO: A mi?...



RAFAEL: No idiota, a la chava.



MARIO: Yo si le hablo.



CLAUDIO: Pues ve, por que yo no pienso ir.



RAFAEL: Vamos.



MARIO: Yo pido a la de cabello negro.



RAFAEL: Va!.





Se acercaron... la chica de cabello negro era nada menos que Monserrat, una hermosa mujer, piel blanca, cabello negrísimo, y con unos ojos azules como el agua, su amiga era Abigail, una rubia de ojos claros, nada despreciable, de hecho muy hermosa, pero su belleza se notaba opacada con la inconfundible delicia de Monserrath.





MARIO: Están ocupadas?



MONSERRATH: Mmm, no..



MARIO: Bien, entonces podemos sentarnos.



RAFAEL: Podemos invitarles un refresco?



ABIGAIL: Eso estamos tomando.



MARIO: Idiota.



RAFAEL: Si, soy culpable, soy culpable... un helado?.



ABIGAIL: Me encantaría.



MARIO: Tú, que dices?.



MONSERRATH: Ok.





Caminaron, con sus helados en la mano, Abigail emitía tremendas carcajadas que espantarían a un león, mientras que Monserrath apena lanzaba una hermosa sonrisa, a pesar de que reía mucho, era su manera de carcajearse, enamorando a todos con su sonrisa.



Siguió la noche, para esa hora Claudio ya se había ido a su casa, llegó el momento de la verdad, y sin dudarlo, Abigail y Rafael, fueron a una bella cabaña a tener sexo, Monserrat se quedó caminando otro rato con Mario.





MARIO: Bien, a que te dedicas?.



MONSERRATH: Canto.



MARIO: En serio?.



MONSERRATH: Si, de verdad.



MARIO: Me encantaría escucharte cantar.



MONSERRATH: Ya me escucharás.



MARIO: Excelente.



MONSERRATH: Y tú?.



MARIO: Asalto a la gente.



MONSERRATH: Jajaja, que ingenioso.



MARIO: Si, de hecho, pero no como todos, yo soy muy bueno.



MONSERRATH: Ah si?. jaja.



MARIO: Oh si, deberías verme, soy el maestro, una vez que comienzo un robo, nada me detiene, le robé la esposa al presidente.



MONSERRATH: Jajajaja.



MARIO: Y hablando en serio, soy músico.



MONSERRATH: Bromeas!.



MARIO: No te miento, en verdad, toco la guitarra.



MONSERRATH: Tenemos que hacer algo juntos.



MARIO: Sería grandioso.



MONSERRATH: Si.. a ver si así dejan de molestarnos.



MARIO: Quien te molesta?



MONSERRATH: Mm, tú sabes, mis padres, lo clásico.



MARIO: Buscate una carrera de verdad, eso te matará de hambre.



MONSERRATH: Y bla. bla bla.



MARIO: Si, se como es eso.



MONSERRATH: Cual de los dos?.



MARIO: Mi padre, es un hombre chapado a la antigua, no puedo convencerlo con nada... y tú?.



MONSERRATH: Los dos, querían que fuera una doctora, las carreras que la mayoría de los padres quieren para sus hijos, pero no, no seguí, solo me dejé llevar por mi verdadera pasión.



MARIO: Admirable.



MONSERRATH: Tú crees?



MARIO: No, no lo creo, lo se.. podría jurarlo, no cualquiera tiene el valor para enfrentarse así a sus padres y hacer lo que siempre ha querido hacer, en especial cuando se trata de una mujer.



MONSERRATH: Si, tienes razón.



MARIO: Que dices si nos vemos mañana?.



MONSERRATH: Me encantaría.



MARIO: Bueno... hasta mañana.



MONSERRATH: Nos vemos Mario.





Pasó lo que debía pasar, o al menos lo que pasa en ocasiones como esa, se enamoraron perdidamente.

Iban a pasar la tarde en el lago, nadaban, tenían sexo, eran una verdadera pareja ejemplar... no decían a todos que jamás peleaban, por que de vez en cuando lo hacían, algunas lo hacían en verdad, sin llegar a extremos y algúnas otras, solamente peleaban en broma para espantar a las personas que pasaran por ahí, pero siempre fuertes, siempre constantes.



Pasó casi un año, se encontraban embriagandose en casa de Claudio, los personajes que vimos al principio, ahí estaban, cantando y riendo, habiendo terminado la fiesta, se quedaron solos, la pareja de novios tenía que hablar seriamente, Mario la vió sentada en la orilla de las escaleras de la casa, justo fuera, donde el aire hacía de las suyas, se acercó.



MARIO: No has dormido amor.



MONSERRATH: No tengo sueño.



MARIO: Te pasa algo?.



MONSERRATH: No amor.



MARIO: De hecho, mi pregunta fué afirmación, se que te pasa algo.



MONSERRATH: No... no lo se.



MARIO: Que es lo que no sabes?.



MONSERRATH: No se como vas a reaccionar.



MARIO: Reaccionaré de la manera más natural, depende la respuesta amor, no tienes por que esperar de mí algo malo.



MONSERRATH: Yo...



MARIO: Tú que amor?.



MONSERRATH: Estoy embarazada.



MARIO: De verdad?.



MONSERRATH: Ahora puedes dejarme.



MARIO: Que?... claro que no, de donde sacaste eso?... por supuesto que no, un hijo no es malo, para nada, todo lo contrario.



MONSERRATH: Que le diremos a nuestros padres?.



MARIO: Pues por mí, no hay problema, sabes que mis padres no se preocupan.



MONSERRATH: Pero los míos sí..



MARIO: Pues no importa, nos casaremos, y tendremos al niño ok?.



MONSERRATH: No lo se.



MARIO: Hey.. Monserrath, me amas?.



MONSERRATH: Te amo más que a nada en el mundo.



MARIO: Entonces no hay por que preocuparnos, saldremos de esta, ya verás.



MONSERRATH: Iremos mañana con mis papás?.



MARIO: Así lo haremos monse.



MONSERRATH: Te amo Mario.



MARIO: Yo a tí.





Durmieron bien esa noche, al siguiente día enteraron a los padres de Monserrath de lo que sucedía en el mundo de estos dos jovenes, mientras la madre de Monserrath no veía con buenos ojos la unión entre los chicos, el padre estaba fascinado con el muchacho, después de todo, tenía clase, buen gusto, inteligente, culto y el dinero no le faltaba, al fín, la madre tuvo que aceptar.



En las horas más hermosas de la noche era cuando podía hacerse lo que aquellos dos chicos más amaban, uno la guitarra y una anunciando su potente voz.



Encontraron un bello restaurante a orillas del pueblo, no era un lugar exquisitamente destinado a las personas de alta sociedad, pero sin lugar a dudas, no cualquiera entraba, era un lugar con clase, siempre limpio, muy elegante, las mesas blancas y las sillas de piel, candelabros bellísimos de época, la pista en donde se encaminaba el o la cantante a interactuar con el público.



Su función fué un éxito, la hermosa Monserrath cantó "AMADO MÍO", una interpretación que pudo haber enamorado incluso a la misma Pink Martini, mientras Mario tocaba la guitarra deliciosamente, los que ahí se encontraban, quedaron fascinados, más que fascinados con el poder de ese dueto, y claro, de los músicos que los acompañaban.



Terminando, después de recibir felicitaciones de todos los admiradores, se les acercó un tipo.



ALVARO: Buenas noches jovenes.



MARIO: Buenas noches.



MONSERRATH: Buenas.



ALVARO: Me presento, mi nombre es Alvaro Juarez, soy representante de talentos.



MONSERRATH: De talentos?.



ALVARO: Así es, y voy a ir al grano muchachos, los ví cantar y.. puta madre!, que buena música tienen ustedes, de verdad.



MARIO: No.. pues gracias.



ALVARO: De verdad se los digo, son una maravilla, tienen la vena musical por dentro, que buena interpretación.



MONSERRATH: Muchas gracias señor......



ALVARO: Alvaro Juarez.. Solo llamenme Alvaro.. y nada, que quiero llevarmelos a probar suerte en el mundo de la música.



MONSERRATH: De verdad?.



ALVARO: Si gustan, mañana estaremos viendonos, aquí está mi tarjeta, si tienen algún inconveniente, solo llamenme, de otra manera, los espero mañana mismo a esta hora aquí mismo.



MARIO: Pues aquí estaremos señor, eso no lo dude.



ALVARO: Entonces tenemos un trato.. cuidense muchachos eh.



MONSERRATH: Claro, así lo haremos, muchas gracias de nuevo.



ALVARO: Nada, nos vemos mañana muchachos.





Estos dos muchachos jamás habían sentido una felicidad equiparable a la que sentían en esos momentos, se abrazaron, se besaron y fueron a dar la noticia a los papás de Monserrath.

Ese día, la madre de Monserrath, quien ya estaba contenta con la sana y poderosa relación de la pareja, no vaciló y preparó su mejor postre para celebrar, en compañía, claro, de un buen tintillo.





Varios meses después, lo que era una guerra civil congelada, se ha convertido en una guerra civil en pleno alumbramiento, las personas corrían en todas direcciones para confundir a los policías, al ejercito, que no dudaba en disparar a quien fuera, niños, embarazadas, Monserrath estaba a solo días de dar a luz.



Mario y Monserrath se cuidaban en todo momento, a Mario lo único que le importaba, eran su amada y su pequeña luz, su criatura.



Los disparos estaban a la orden del día.... llegaba un momento del día en que estaba mucho más relajado, que era el que aprovechaba Mario y el padre de Monserrath para salir a comprar lo necesario para vivir mientras durara ese problema.



Uno de esos días escucharon varios camiones, todos iban llenos de soldados, sonaban en sus altavoces:



VOZ: Atención a todos, atención a todos, tienen 10 minutos, repito, 10 minutos para llegar a sus casas, persona que no atienda este mandato, será persona a la que se le disparará, tomandose como rebelde, 10 minutos para entrar en sus casas, también se les informa, que en cada manzana están varios de nuestros soldados, que entrarán a registrar las casas, para convencernos que no son de la oposición.



MARIO: Que hacemos señor?.... Mierda!.



PADRE. M: No lo se, tardaremos 20 minutos en llegar a la casa.



MARIO: Debemos correr lo más pronto posible.



PADRE: Mejor debemos quedarnos aquí, no vaya a ser que nos descubran.



MARIO: No!. Debemos ir a casa.



PADRE: No podemos, si nos matan?.



MARIO: Son soldados, esas personas son salvajes por naturaleza, que crees que harán si ven a dos mujeres solas?.



PADRE: Mierda!.



MARIO: Conozco un camino, vamos!.





Caminaron durante 10 minutos, los camiones con soldados armados y dispuestos a disparar vigilaban como pocas veces, en busca de sangre, en busca de muerte, por que era eso por lo que estaban ahí, traumados por alguna guerra o por problemas existenciales, necesitaban asesinar, y ahora tenían el permiso.





Mario y el padre de Monserrath seguían caminando, se escondían detrás de alguna cabaña o de lo que fuera, el chiste era no ser descubiertos, por que habrían cavado su propia tumba.



Sonaban los disparos, sonaban los gritos de los heridos y de las mujeres que gritaban de dolor al ver muertos a sus esposos, no había piedad alguna, en el camino, nuestros dos personajes encontraron el cadaver de un niño tirado, con un orificio de bala en la frente.



Afuera de la casa de Monserrath, había un general, un general que era recio como el roble, no tenía piedad, no sentía lealtad ni honor, ni dolor alguno, lo único que le importaba era seguir ordenes, era una maquina de matar.



Se encontraba fumando su pipa barontini negra, el humo se iba como queriendo alejarse de aquel ser despreciable.



Pasó un niño corriendo, dos soldados lo vieron.



SOLDADO 1: Sargento...



SARGENTO: Es que no puedo fumar mi pipa en paz?.



SOLDADO 2: Lo siento sargento, pero mire.



SARGENTO: Vaya, vaya.... Niño.. ven acá!.





El niño temía, era obvio, vió tantos muertos y tantos uniformados aumentando la cantidad, que el inocente niño tuvo miedo, corrió más fuerte, pero fué interceptado por otro soldado que ahí se encontraba, éste lo llevó al sargento.





SARGENTO: A ver niño, no escuchaste el toque de queda?.



NIÑO: ....



SARGENTO: Pues tenemos un niño mudo.



SOLDADO: A lo mejor es sordo y mudo.



SOLDADO 2: Por eso no escuchó el toque de queda.



Los soldados rieron, su tono burlesco causó aún más panico en el infante.



SARGENTO: Estás sordo?.... Niño, estás sordo?!.



NIÑO: No.



SARGENTO: Ah mira, si habla.. por que no fuiste a casa en el toque de queda?.



NIÑO: Quería ver a mis papás, no llegaron a la casa.



SARGENTO: Estoy seguro que tus papás se preocuparon por tí, pero probablemente ya estén muertos.



NIÑO: No es cierto, mis papás están vivos.



SARGENTO: No, niño, es más..... te voy a dar una oportunidad, corre a tu casa, a lo mejor ya llegaron y están preocupados por tí.



NIÑO: De verdad?.



SARGENTO: Y de verdad crees que te voy a hacer daño?.. claro que no pequeño, corre, ve a casa.





El inocente niño corrió, corrió con todas sus fuerzas con la esperanza de encontrar a sus padres, cuando estaba a más de 5 metros del encuentro, ni siquiera volteó, de haberlo hecho, habría notado al sargento sacar un arma, apuntar.... pero el pequeño solo corrió, una bala atravezó su cuerpecillo, cayó agonizante... el sargento caminó lentamente al cuerpo del niño, que aún hacía su último esfuerzo por aferrarse a la vida.



SARGENTO: Miralo, este niño es un gladiadior.



El despreciable sargento volvió a disparar, ahora a la cabeza del pequeño.



Por otra parte, Mario y su suegro solo vieron el segundo disparo, el señor estuvo apunto de lanzar un grito de indignación, pero Mario lo contuvo.



Aprovecharon un descuido de los tres soldados y el sargento, para correr hacia la casa, pero justo al llegar a la puerta....





SARGENTO: Ustedes!.



SOLDADO: Los matamos sargento?.



SARGENTO: No, traemelos.



MARIO: No somos protestantes señor, se lo juro, solo fuimos por.



SOLDADO: Callate pendejo!.



El soldado propinó un golpe a Mario que provocó un hilo de sangre en la mejilla.



MARIO: Eres así de valiente solo cuando tienes permiso?.



El soldado estuvo apunto de disparar cuando el sargento lo detuvo... al mismo tiempo, salió Monserrath de la casa, implorando que se detuvieran, la madre salió tras ella.



SARGENTO: Mira que tenemos aquí... que belleza, como te llamas corazón?.......



SOLDADO: Responde cuando te hablan..



El soldado le dió un golpe en la cabeza a Monserrath.



MARIO: No, a ella no... por favor, está embarazada.



SARGENTO: Te dí permiso de golpearla?.



SOLDADO: Señor, yo...



SARGENTO: Te dí permiso de golpearla, pedazo de mierda?.



SOLDADO: No, señor.



SARGENTO: Bien dicho... no.





El sargento disparó al soldado en tres ocasiones, le dió el tiro de gracia en la frente.



SARGENTO: Ves lo que hice?.. es para que tengas confianza cariño, para que veas que no intento hacerte daño.



MONSERRATH: Dejenos ir, por favor, se lo ruego.



SARGENTO: Está bien... los dejaré ir, solo por que tienes una belleza impecable, pero no será a su casa, no queremos quedar como unos traidores cierto?... quiero que corran en esa dirección, y se pierdan entre los árboles.





Mario recordó al niño.





MARIO: No, por favor...



SARGENTO: Larguense a la mierda o la mato a ella primero.



PADRE: Señor, se lo suplico...





Una vez más, el arma fué detonada, la bala se incrustó en la frente del padre de Monserrath... la madre protestó, también fué asesinada, la pobre Monserrath lloraba.



MONSERRATH: Por favor....





SARGENTO: Larguense chingao!.





Comenzaron a caminar, esperaban los disparos.





SOLDADO: Ya les disparo señor?.



SARGENTO: No, dejamelos a mí, jamás he sabido que se siente matar a una mujer tan bella.



Apuntó... Dios?... El karma?.... lo que haya sido los salvó de morir ahí, cuando el sargento disparó, una bala le dió justo en el rostro, la bala del sargento dió en el cuello a Monserrath... Mario estaba desesperado, como pudo, la cargó hasta sacarla de ahí.... sonaban centenares de disparos, Mario entró a una cabañita que estaba cerca.





MARIO: Mi amor.. mi amor, vas a estar bien.



MONSERRATH: Ya.. va..



MARIO: Mi amor... Monserrath!.







Monserrath comenzó a gritar histérica... iniciaba una nueva vida, pasaron unos cuantos minutos de gritos.





MARIO: Ya, ya corazón... se fuerte... fuerte... solo puja... puja.. mi amor....





Lloraba, lloraba en verdad desesperado, monserrath gritaba.. y agonizaba.

Nació... era una niña hermosa.



MARIO: Vela.. mi amor... está hermosa, como tú.



MONSERRATH: Puedo.... te amo Mario... Te amo hija.







Monserrath había dejado de existir.





Mario lloraba, se quedó aún un rato con su amada, estaba tan arrepentido por no haberse despedido bien de ella, la amaba tanto.

Cuando terminó de llorar, dejó a su amada ahí, la cubrió con una manta que encontró y se fué a buscar refugio para él y su pequeña hija.



Caminó largo rato, encontró a uno de sus amigos, sus amigos de borracheras, le contó todo rápido y le encargó a su hija, debía regresar por el cuerpo de su amada, debía despedirse correctamente.



Su amigo aceptó se metió a un lugar seguro con la nena, Mario llegó a la cabaña en donde yacía el cuerpo de su esposa, no se dió cuenta de la presencia de un soldado ahí... aquél soldado entró a orinar, en plena guerra y el malnacido soldado entró a orinar...



Vió a Mario acercandose al cuerpo de su amada, apuntó.... esperó unos momentos, después bajó el arma... quería darle una oportunidad, pero algún rayo de cumplimiento del deber, lo flechó... volvió a apuntar y disparó tres veces, después se fué.





Mario volvió a llorar, lentamente, como se iba su vida, besó la frente de Monserrath.... y murió después de decir: Nuestra hija estará bien.... Te amo!.



















"A la bruja mutante".
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